Rotación de cultivos

 

¿Qué es?: es la técnica agronómica que consiste en utilizar diferentes cultivos en una misma parcela en años sucesivos. El objetivo es alternar plantas con diferentes necesidades (requerimientos nutritivos, diferentes sistemas radiculares, etc.) y afectadas por plagas, enfermedades y plantas adventicias también diferentes. Como consecuencia, la rotación de cultivos mejora la calidad del suelo (tanto la fertilidad como la estructura) y reduce significativamente los problemas fitosanitarios tan recurrentes en los monocultivos.

Beneficio agronómico: esta práctica se realiza para  evitar que el suelo se agote  y las plantas contraigan ciertas enfermedades que suelen perdurar durante un tiempo. Una diversidad de cultivos en rotación fortalece la fauna del suelo y reduce la incidencia de plantas adventicias. Las raíces de las plantas de los diferentes cultivos rotados movilizan nutrientes a diferentes profundidades, airean el suelo e incluso excretan una variada gama de sustancias orgánicas que atraen a diferentes tipos de bacterias y hongos los cuales, a su vez, tienen una función importante en la transformación de esas sustancias en nutrientes disponibles para las plantas.

Sinergias agroambientales: gracias a la rotación de los cultivos (por ejemplo, alternar cereales con legumbres), se obtienen suelos con un mayor potencial de absorción de carbono que los monocultivos (repetir siempre el mismo tipo de cultivo), y los agricultores tienen un aumento de la productividad, que se observa en la cosecha siguiente. La rotación de cultivos también proporciona una función importante fitosanitaria dado que previene transmisión de plagas y enfermedades específicas de un cultivo al próximo.

 

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