Objetivo

La ganadería extensiva y el cultivo tradicional del cereal, en rotación con barbechos, leguminosas y otros cultivos herbáceos, ha modificado durante siglos el paisaje de las mesetas y grandes valles de la Península Ibérica. Se han generado así hábitats similares a las estepas naturales. Las aves esteparias, originarias de las grandes llanuras de Asia y Europa Central, se adaptaron a estos sistemas agrarios de alto valor natural desde el Neolítico. Ahora encuentran en España sus últimas y más importantes poblaciones tras extinguirse en buena parte del resto del Continente. Castilla-La Mancha, en concreto, es uno de los últimos refugios para estas especies. Alberga el 40% de la población europea de avutarda y ganga ibérica y entre el 10-20% de alcaraván. El 35% de la población mundial de sisón habita en Castilla-La Mancha. También es la Comunidad Autónoma con mayores poblaciones de especies de interés cinegético asociadas a estos cultivos, como la perdiz y la codorniz.

La modificación e intensificación de las prácticas agrarias tradicionales es una de las causas más importantes del declive de estas especies. La pérdida de setos, barbechos y del cultivo de legumbres, el avance del regadío, o el uso de fertilizantes y plaguicidas químicos ocasionan envenenamientos, falta de alimento al disminuir la cantidad de  invertebrados y la destrucción de refugios. La introducción de cereales de ciclo corto ha reducido el calendario agrícola y provoca la destrucción de nidadas por el paso de las cosechadoras.

El proyecto LIFE “Estepas de La Mancha” contribuyó en desarrollar soluciones que contribuyen directa e indirectamente en frenar el descenso de las poblaciones de aves esteparias en colaboración con los agricultores de cuatro de las principales Zonas de Especial Protección para las Aves de Castilla-La Mancha incluidas dentro de la red Natura 2000.

Esta iniciativa se desarrolló entre 2016 y 2019 en 57 municipios de cuatro Zonas de Especial Protección para las Aves y Zonas de Especial Conservación de la Comarca de La Mancha. Está cofinanciada por el programa LIFE de la Unión Europea y son socios de la misma la Fundación Global Nature y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

 

Objective

Extensive grazing by cattle and traditional cereal crops, in rotation with lying fallow, legumes and other herbaceous crops, has over the centuries altered the landscape of the plateaux and large valleys of the Iberian Peninsula. In this way, habitats similar to natural steppes have arisen. Steppe birds, originally from the great plains of Asia and Central Europe, have adapted to these agrarian systems with high natural values since the Neolithic Age. Nowadays, Spain is home to the last and most important populations of these birds following their extinction in a large part of the rest of the Continent. Specifically, Castilla La Mancha is one of the last refuges for these species. It hosts 40% of the European population of great bustard and Iberian sandgrouse and between 10 and 20% of stone curlew. Over a third of the world population of little bustard lives in Castilla La Mancha. This is also the region with the largest populations of species of hunting interest associated with these crops, such as partridge and quail.

The changes in and intensification of traditional farming practices is one of the most important reasons for the decline of these species. The loss of hedgerows, fallow lands and the cultivation of legumes, the advances in irrigation, or the use of chemical fertilizers and pesticides cause poisoning, food shortage through a smaller number of invertebrates and the destruction of refuges. The introduction of short-cycle cereals has shortened the farming calendar and triggered the destruction of clutches by the use of combined harvesters.

 

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