Se sabe que en Castilla La Mancha han descendido las hectáreas dedicadas a la siembra de leguminosas drásticamente, en estos momentos se van recuperando gracias en gran parte a las nuevas exigencias de la Unión Europea.

Según datos recogidos a diferentes agricultores los motivos por los cuales el cultivo se ha ido abandonado han sido diversas, entre las cuales podríamos destacar:

  • La dificultad a la hora de la cosecha ya que el porte de la planta no es muy alto, también existe un % de pérdidas de semillas por dehiscencia, sobre todo si coincide la época de madurez con lluvias.
  • Es una leguminosa muy variable en cuanto a resultados si el año no viene favorable.
  • El precio de venta frente a otras producciones y asociado con el precio de tratamientos herbicidas que supera en determinados años las ganancias por cosecha.

Con todo esto, no debemos olvidar que es un cultivo completamente adaptado a nuestra zona climatológicamente hablando y que mejora la calidad de nuestras tierras, como todas las leguminosas. Debemos buscar cultivos rentables desde varios puntos de vista, y lo que sabemos con seguridad es que después de una leguminosa las necesidades de abono disminuyen, lo que significa menos coste económico para nosotros.

Así pues hablaremos un poco de la morfología de la planta y de su cultivo.

 

MORFOLOGIA de la planta del yero:

Es una planta anual, de la cual podemos destacar que su sistema radicular es muy desarrollado. Los tallos tienen poca altura, de porte erguido, los cuales son muy poco ramificados y la inserción de la primera vaina es muy baja, lo cual causara problemas a la hora de cosecharla (como ya comentábamos en otras variedades de leguminosas como la veza).

Las hojas son compuestas, paripinnadas y alternas, con 10-16 pares de foliolos alargados y algo oblongos con extremidades redondeadas y un pequeño mucrón, las estipulas son pequeñas pero tienen una forma característica de alabarda.

Presenta un número pequeño de flores, de 1 a 3, lo que se denomina paucifloras botánicamente hablando. Flores de color blanquecino aunque en ocasiones presentan tonos violáceos, el yero es una planta autógama, con lo cual las características agronómicas de la planta son bastante constantes.

Ilustración 1. Semilla de yero – Vicia ervilia L. Willd.

Los frutos son pequeños de forma mas o menos tetraédrica de unos 3-5 mm. de diámetro, los colores desde el crema al pardo rojizo, en cada vaina de 2 a 4 semillas normalmente.

El porte de la planta, quizá el punto más destacado por ser uno de los puntos que menos agradan al agricultor, es pequeño y mide unos 10 cm, su raíz principal es vigorosa y penetrante.

 

CULTIVO

La planta del yero es una leguminosa muy resistente a las heladas, hasta -12°C, si las heladas se prolongan el tiempo puede verse algo afectada pero poco. Es por esta característica, la resistencia al frío, por la cual su porte es inferior a otras y su crecimiento un poco mas lento. Dado a que su crecimiento es un poco más lento, las tierras donde decidamos poner el cultivo deberían ser tratadas con un preventivo de malas hierbas o realizar las labores de mantenimiento adecuadas (quizá un poco mas intensivas que en otras) ya que en el momento del desarrollo las malas hierbas tienden a ser mayores que el yero y son una clara competencia en la absorción de nutrientes del suelo.

Resistente a la sequía hasta en la época de primavera, si la primavera viene muy lluviosa tiende a crecer bastante mas de lo normal lo que después podría ocasionar problemas de encamado.

El suelo que mejor acompaña a este cultivo, es un suelo neutro tirando a ácido, aunque tolera bien otros suelos siempre que no sean demasiado arcillosos. Es una leguminosa poco exigente en fertilidad así que podemos incluso ponerla en las peores tierras.

La preparación del terreno tiene pocas diferencias con otras leguminosas, se siembran normalmente sobre rastrojo de cereal, se realizan un par de pases para preparar el terreno y así reducir la nascencia de malas hierbas. Después sembraríamos y excepto en casos de muchas malas hierbas, donde se realizaría un tratamiento, se trata de un cultivo poco exigente.

Sembraríamos en otoño, temprano, preferiblemente para que las plántulas estén mas adaptadas cuando lleguen los meses mas fríos, el color de la plántula se torna rojizo, lo que nos indica que esta resistiendo bien y que se encuentra como en un periodo de “semi reposo” hasta que mejoren las temperaturas. Después como todas las leguminosas un pase de rulo sería lo ideal, para nivelar el terreno y acomodar a la semilla.

Como la sembraríamos con una sembradora de cereal, la distancia entre surcos será de 15-18 cm y en cuanto a las dosis de siembra, encontramos diferencia de opiniones cuando preguntamos a los agricultores. Algunos defienden que con dosis altas de siembra, la planta se tumba menos y la aparición de malas hierbas es menor, pero en dosis altas las plantas tienden a hilarse y los tallos son mas débiles.

Así pues la dosis oscilaría entre 140-190 kg/ha más o menos, dejando un poco a elección del agricultor.

En el momento de recolección del yero, se cosecha con cosechadora de cereal y los dos puntos importantes a tener presentes, son el porte (más bien bajo) y que no se produzcan lluvias tardías. Quitando estos dos “inconvenientes” se recomienda siempre cosechar a primeras horas de la mañana, ya que la dehiscencia de las vainas es mucho menor y así no perderíamos semilla.

 

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Próximamente hablaremos de más leguminosas!

 

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